From our Pastor

Good People of Holy Cross,

      We celebrated 5 funerals over these past days.  Many have mentioned that this is a tough time of year to have a death, a funeral. Everyone else seems to be celebrating, and here we are dealing with death and grieving at the loss of someone whom we knew and loved. Some years ago, a friar, with whom I was very close, died on Christmas day and the same thoughts ran through my mind.  And then, through the grace of God, but like a lightning bolt, it hit me as I sat in front of the Christmas creche praying for +Fr. Aubert. I thought wait a second, Christmas, celebrates that because Jesus came, our sins are forgiven and our inheritance is restored. Our inheritance as God’s children is heaven. None of that would have happened were it not for Christmas! God sent his son and restored our eternal life. Whenever I think of +Aubert I do not think what a terrible time to die but am reminded what Christmas does and what it did for my friar friend. Heaven is our destination, not because we’re so good, but because God’s so good! That is what those who die in faith are experiencing now and will forever more. And, because of God’s goodness, that the day and the hour that God chooses, we will join them in our heavenly reward!    

                                                                    Blessings,  Fr. Jude Michael

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Gente Buena de Holy Cross,

      Celebramos 5 funerales en estos últimos días. Muchos han mencionado que este es un momento difícil del año para tener una muerte, un funeral. Todos los demás parecen estar celebrando, y aquí estamos lidiando con la muerte y el duelo por la pérdida de alguien a quien conocimos y amamos. Hace algunos años, un fraile, con quien era muy cercano, murió el día de Navidad y los mismos pensamientos pasaron por mi mente. Y luego, por la gracia de Dios, pero como un rayo, me golpeó cuando me senté frente al pesebre de Navidad orando por + Fr. Aubert Pensé, esperar un segundo, Navidad, celebra que Jesús vino, nuestros pecados son perdonados y nuestra herencia es restaurada. Nuestra herencia como hijos de Dios en el cielo. ¡Nada de eso hubiera sucedido si no fuera por Navidad! Dios envió a su hijo y restauró nuestra vida eterna. Cada vez que pienso en + Aubert, no creo que sea un momento terrible para morir, pero recuerdo lo que hace la Navidad y lo que hizo por mi amigo fraile. ¡El cielo es nuestro destino, no porque seamos tan buenos, sino porque Dios es tan bueno! Eso es lo que los que mueren en la fe están experimentando ahora y lo harán por siempre. Y, debido a la bondad de Dios, que el día y la hora que Dios elija, ¡nos uniremos a ellos en nuestra recompensa celestial!

                                                               Bendiciones, Fr. Jude Michael